COLUMNA

La función social del vallenato tradicional

La música vallenata tradicional puede trascender el entretenimiento para convertirse en una herramienta terapéutica, de transformación social y de fortalecimiento del tejido comunitario

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Al apoyarme en la IA para una definición técnica de lo que significa una función social, me encontré con varios conceptos que nosotros, el común de las gentes, no valoramos ni tenemos en cuenta al consumir música solo para el entretenimiento. En cuanto a la música en general, se lee: “Funciona como un lenguaje universal, que moldea nuestra identidad individual y colectiva, transmite ideologías, facilita la integración en grupos y sirve como catalizador para el cambio social y la protesta”. Estos términos, aplicados a la música vallenata tradicional son resumidos en: un periódico cantado, una memoria oral y un tejido comunitario. En el papel que desempeña la música en la sociedad, además de lo escrito, la cita como una herramienta terapéutica.

Los resaltos en negrilla son míos, para llamar la atención sobre una propuesta que me llega con el fin de apoyar un proceso de una función social específica que podría cumplir la mayor expresión de identidad cultural del llamado Magdalena Grande. En la redacción del Plan Especial de Salvaguardia para la Música Vallenata Tradicional del Caribe Colombiano nos quedamos cortos en la identificación de sus funciones sociales. La idea que me llega es catalizar, en su sentido figurado, un proceso para utilizar esta expresión musical como una herramienta terapéutica con el propósito de contribuir a mejorar la salud mental de los colombianos, la cual ha tenido un deterioro alarmante en la última década, según la Encuesta de Salud Mental 2025 publicada en el diario El Tiempo el pasado 28 de junio de 2026, bajo el título “En diez años, la depresión se triplicó y la ansiedad se cuadriplicó” y que registra aumentos porcentuales en: “Estrés por situación financiera”, “Afectación por factores ambientales”, “Búsqueda de atención en salud mental”, “Soledad y aislamiento” e “Ideas suicidas en adolescentes”.

Adicional a esta problemática de salud mental, se hace necesario propiciar “una plataforma de diálogo, sensibilización y acción colectiva que convoque a compositores tradicionales y de nuevas generaciones para reflexionar sobre su rol como agentes de cambio”, que conlleve a disminuir los índices de “violencia, pandillismo, microtráfico, consumo de sustancias psicoactivas y debilitamiento del tejido familiar.” Es decir, que las composiciones de música vallenata contengan mensajes con sentido social, de tal manera que podamos identificarlas como un “Vallenato con Propósito” que pueda responder a la pregunta “¿Qué le está diciendo hoy nuestra música a la sociedad?”.

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