Quienes llevamos varios años dedicados a la gestión cultural sabemos que conseguir recursos para realizar un proyecto no es tarea fácil. Hay que formularlo, buscar aliados, reunir documentos, cumplir requisitos y esperar pacientemente los resultados de las convocatorias. Muchas veces, cuando por fin llega la buena noticia de que hemos sido seleccionados, comienza otra espera: la del desembolso de los recursos.
Por eso, la decisión del Ministerio de las Culturas de no continuar con la evaluación de los premios y reconocimientos del Programa Nacional de Estímulos 2026 merece una reflexión que vaya más allá de la controversia entre el gobierno anterior y el actual. Son 1.308 postulaciones habilitadas que no serán evaluadas, a pesar de haber superado la primera etapa del proceso.
Ahora bien, una cosa es que los participantes de una convocatoria no hayan adquirido el derecho a ganarla y otra muy distinta que el Estado pueda pasar por alto las expectativas que él mismo creó al establecer unas reglas y un cronograma. Detrás de cada postulación hay creadores y gestores que dedicaron tiempo y trabajo a preparar sus propuestas, confiando en que serían evaluadas.





