Nada genera más estrés a un conductor de un carro que ir detrás de una o varias motocicletas. Basta con tener al frente una moto para que comience a pitar, maldecir y exigir que se aparte y ceda el paso. Siente que lo están despojando de un derecho inalienable: el uso exclusivo de la calle.
Pero no hay tal. La calle es de todos, es un bien público. Tiene el mismo derecho a usarla un motociclista, el propietario de un carro o un ciclista. No hay prelación, y si la hubiera tendría que ser en favor de los que se desplazan en buses, porque se trata de un considerable número de ciudadanos a bordo de un mismo vehículo, a los que les correspondería, si se suman sus derechos per cápita, un mayor espacio público.
Lo señalo porque hay que defender el legítimo derecho de los motociclistas a usar sus vehículos para movilizarse. Digo vehículos porque parece que no queremos aceptar que motos, bicicletas y carros tienen eso en común: todos son vehículos y como tales quienes los usan tienen iguales derechos y deberes que exigir y cumplir.





