En momentos en que las naciones atraviesan crisis de valores y fragmentación de la autoridad, el liderazgo exige determinaciones firmes y sin titubeos.
En este escenario, la decisión del presidente Abelardo de la Espriella de confiar el Ministerio del Interior al Dr. Alejandro Ordóñez Maldonado representa un acierto político indiscutible y el retorno de la coherencia institucional al corazón del Estado.
El lema litúrgico Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat resuena con fuerza ante esta designación.
Refleja la convicción inquebrantable de que el ejercicio del poder público adquiere su mayor dignidad cuando se guía por la fe en Dios, el respeto al orden y el compromiso irrestricto con la verdad.
El Dr. Alejandro Ordóñez llega a esta cartera respaldado por una ardua experiencia de gobierno.
Su paso por la Rama Judicial, la Procuraduría General y el servicio diplomático le otorgan un dominio riguroso de la estructura estatal y una templanza de carácter indispensable.
Ordóñez no es un perfil improvisado; conoce los pasillos del poder y comprende la necesidad urgente de restaurar el principio de autoridad.






