Cuando pensamos que ya lo habíamos visto todo en Colombia, aparece en Noticias RCN la entrevista de José Manuel Acevedo a la ex primera dama, Verónica Alcocer. Esta señora, que además ha perdido mucho peso -se ve que la está pasando mal-, manipuló la conversación de principio a fin. Me explico. No sólo se dedicó a decir que todo aquello que afirmó sobre ella Eva Ferrer era mentira —como lo siguen haciendo los de la izquierda con lo que quedó grabado en las conversaciones entre Armando Benedetti y Laura Sarabia sobre la campaña presidencial, con lo que ha dicho Álvaro Leyva sobre Petro, con las declaraciones de Angie Rodríguez sobre la podredumbre del gobierno del Pacto Histórico, entre otros— sino que además posó de víctima y de perseguida política. Sólo falta que demande al Estado colombiano por este “maltrato” que viene padeciendo.
La izquierda, sistemáticamente, se ha dedicado a decir que esto y aquello es mentira, pero no muestra las evidencias que desvirtúen dichas afirmaciones. De hecho, la manipulación de Alcocer también quedó evidenciada cuando se iba a afirmaciones absolutas, como por ejemplo, cuando le preguntaron por los 2,5 millones de dólares que trajo de Venezuela en un avión oficial, y manifestó nunca haber tenido en sus manos esa suma; ahí piensa uno, si se va a la literalidad de la afirmación y nunca tocó esa plata -pero sí la recibió por otros medios-, o si no fue esa suma sino otra. Diferente habría sido que hubiese dicho que nunca recibió ese valor, ni ningún otro.
Cuando le preguntaron por su “vida loca” en Estocolmo, negó todo lo que se ha dicho. El mismo Guillermo Reyes, exministro, embajador en Suecia y gran amigo de la familia Petro, comentó públicamente los excesos de la vida de Alcocer en el país nórdico. Inclusive, se llegó a afirmar que su vida allá, que duró varios meses, costaba alrededor de 50 mil euros mensuales, una cifra dudosamente pagable con “la mesada” que dijo recibir de Petro en su momento.






