Mientras el mundo sigue con atención las guerras y las tensiones comerciales, tres procesos electorales pueden modificar el rumbo de la política internacional: las elecciones en Brasil e Israel, así como las de mitad de mandato en Estados Unidos. Aunque en cada caso se vota por asuntos nacionales, sus consecuencias trascienden las fronteras. Colombia no será la excepción.
En Estados Unidos, Donald Trump se juega mucho más que el respaldo a su partido en el Congreso. Una mayoría favorable le permitiría impulsar su agenda con mayor facilidad, mientras que un Congreso dividido lo obligaría a negociar. Sin embargo, hay temas que seguirán presentes independientemente de los resultados, entre ellos la competencia con China, las barreras al comercio, la deuda y el costo de vida. Lo que ocurra allí influirá en el dólar, las tasas de interés y las posibilidades de crecimiento de buena parte del mundo.
En Israel, las urnas también tendrán repercusiones más allá de sus fronteras. La relación con Irán podría continuar marcada por los ataques y las represalias, abrir espacios para la negociación o incluso derivar en una confrontación de mayor escala. Basta observar el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el petróleo y el gas, para comprender lo que está en juego. Cuando la energía se encarece, el impacto no se limita a las compañías petroleras; también afecta el transporte, los alimentos y, en última instancia, el bolsillo de los consumidores.






