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Senado del Centro Democrático

Al analizar la lista al Senado del uribismo, que es una lista cerrada, encontramos nombres muy interesantes. Tengo comentarios para hacerles acerca de algunos de ellos.

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Al analizar la lista al Senado del uribismo, que es una lista cerrada, encontramos nombres muy interesantes. Tengo comentarios para hacerles acerca de algunos de ellos:

Andrés Forero: voté por él cuando se lanzó hace varios años al Concejo de la capital. Joven, tuve la oportunidad de hablar con él un ratico a las afueras de un centro comercial en la calle 140 con carrera 7.ª y me convenció rápidamente. Luego llegó a la Cámara de Representantes, se lució y, ahora, aspira al Senado. Pilo, estructurado, era el pupilo predilecto de nuestro querido amigo Miguel Uribe Turbay —q. e. p. d.—. ¡Buen gallo!

Rafael Nieto: tipazo. El jueves pasado me crucé con él a las afueras del aeropuerto Bonilla Aragón de Cali. Inteligente, sensato, conoce el funcionamiento del Estado a profundidad; decente y honesto. ¡Otro buen gallo!

Claudia Margarita Zuleta: hablé con ella varias veces mientras viví en mi querida Valledupar. Guerrera, arriesgada, joven, con talante; ha enfrentado a los perversos clanes del Cesar, pero, ante todo, es una madre consagrada. Merece llegar al Senado.

Christian Garcés: no lo conozco personalmente, pero siempre me dejó una gran impresión. Claro en el hablar, seguro de sí mismo y defensor de la vallecaucanidad de la que hoy disfrutamos. Será un gran senador después de batirse como un león en la Cámara. ¡Buen gallo!

Hay algunos que buscan repetir curul, como Carlos Meisel, Honorio Henríquez, Alirio Barrera y Enrique Cabrales, quienes han hecho un buen trabajo; y en el renglón 25: “my president”, Álvaro Uribe Vélez. Su nombre lo dice todo, las palabras sobran. Ahora están tratando de “empapelarlo” de nuevo para afectar su regreso al Congreso; veremos qué pasa. Sería un verdadero gusto verlo como senador y aportando a la reconstrucción de Colombia; siempre tendrá nuestro apoyo irrestricto y agradecimiento y admiración eternos.

Gracias a Claudia Margarita Zuleta pude compartir con él varias veces en el Cesar y siempre pude agradecerle por su entrega al país, por su cuidado a la nación y por ser “la barrera contra el comunismo” en tiempos donde la izquierda nos tenía rodeados. Como a él, me duele lo que pasó con el “tartufo”, que nos engañó: lo elegimos y “nos hizo pistola”. A propósito, la semana pasada abordé un avión en Cali y lamenté tener que ver cómo se sentaba diagonal a nosotros Juan Manuel Santos; lo he combatido y hecho responsable de tantas desgracias, pero esa es la vida. Obviamente me controlé, no tenía otra opción. Eso sí, me alegró que abordó de último, miró hacia el fondo de la aeronave, saludó sonriente con una mano en alto y nadie le respondió, no hubo aplausos, ni vítores, nada de agradecimientos, sólo murmullos y luego un eterno silencio por 30 minutos mientras volamos a Bogotá. Al aterrizar nos permitió salir primero a mi esposa y a mí que llevábamos a nuestra perrita en su guacal; muy amable, ceja arriba, sonrió malévolamente; nos dejó claro que sigue siendo el tartufo. 

Necesitamos un Senado decente, de derecha, que apoye a Abelardo de la Espriella, que lo arrope y le permita, en el menor tiempo posible, deshacer las tragedias que hemos padecido en este cuatrienio. Vuelve la esperanza, volverán el orden y la prosperidad; votaremos para atajar a Cepeda y cambiar el modelo. Queremos de vuelta a un presidente que nos genere orgullo y no ser el hazmerreír del planeta. No más “cantinfleadas”, no más adicciones, no más “Sodoma y Gomorra” en la Casa de Nariño. Exigimos respeto por la presidencia, decencia en el ejecutivo y que la justicia actúe pronto y todo el peso de la ley recaiga sobre estos zurdos que desbalijaron nuestro Estado, que nos arrebataron la dignidad y que nos entregaron en bandeja de plata a los criminales.

La muerte de Miguel Uribe Turbay no será en vano. El dolor que aún sentimos por su partida nos fortalece y permitirá, de la mano de Dios, recomponer el camino de Colombia. Votemos por sus compañeros de bancada. Miguel está cuidando de nuestro país desde arriba, ha sido el mejor intercesor. ¡Amén!

Por Jorge Eduardo Ávila

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