Estamos a menos de 15 días de realizarse la consulta estamentaria para la elección de rector de la Universidad Popular del Cesar, que no es otra cosa que auscultar la voluntad de los estamentos universitarios, léase docentes, estudiantes y egresados, sobre cuál es la visión que debe tener su alma mater en los próximos cuatro años.
Este 26 de febrero, si no ocurre nada extraordinario, deben los estamentos universitarios de la UPC acudir a las urnas para decidir quién será su próximo rector. Lo primero que debemos decir es que estos electores especiales deberían tener suficiente información sobre los candidatos y sus propuestas o planes de gobierno; lo más triste sería que voten en la academia por el que diga fulano o por el que haga más publicidad, o peor aún, por el que digan los políticos o el que postulen los gobernantes locales o nacionales.
La Universidad Popular del Cesar hace rato es fortín electoral y apoyo para cumplir compromisos burocráticos. Para algunos eso es lo más importante, por eso muchos se la pelean y no quieren que llegue a la rectoría alguien que la vea como lo que debe ser: el motor de desarrollo de la región y el ejemplo de buena administración para los entes territoriales.
