Por fin Colombia pudo saber quién es Caicedo. Ese nombre que durante años pareció una simple consigna en grafitis callejeros —un enigma de pared que llenaba de intriga y curiosidad a más de un despistado en las ciudades del país— reveló esta semana su verdadero alcance. El país no solo conoció la trayectoria política y académica del dirigente samario, sino que el pasado miércoles 29 de julio el Juzgado Noveno Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá emitió una sentencia condenatoria en primera instancia en su contra. Ciento diecisiete meses de prisión —casi diez años— por los delitos de peculado por apropiación y contrato sin cumplimiento de requisitos legales. Una decisión judicial que deja al descubierto las grietas en la hoja de vida de quien aspiraba a ocupar la Casa de Nariño.
La condena contra el fundador del movimiento Fuerza Ciudadana se remonta a su época como alcalde de Santa Marta, tras la suscripción del contrato de obra pública PS-04 del 20 de agosto de 2014, celebrado entre la ESE Alejandro Próspero Reverend y la firma Mediredes S.A.S. El objeto contractual prometía la adecuación, mantenimiento y construcción de varios centros de salud en la capital del Magdalena por un valor original de 6.532 millones de pesos y un plazo de ejecución de diez meses. Sin embargo, más de una década después, varias de esas obras continúan inconclusas, convertidas en monumentos a la desidia.
La jugada en la contratación sin los requisitos de ley le costó a Santa Marta un detrimento patrimonial superior a los 5.000 millones de pesos, tras desembolsarse más de 4.400 millones al contratista. Esta maniobra llevó a la Fiscalía a solicitar la condena que el juzgado finalmente acogió, dejando al controvertido exgobernador con un pie en la cárcel.





