Hay tierras que dan frutos, y hay tierras que dan hombres. Los Venaos, ese corregimiento de Valledupar donde el suelo mismo parece empeñado en producir vocación de servicio, ha dado ambas cosechas, pero de la segunda ha dado en abundancia. No es una tierra que solo alimenta; es una tierra que forma, que siembra en cada generación la misma semilla de compromiso con lo público y que la ve germinar una y otra vez, casi como si fuera parte de su composición. Las siguientes palabras no son un ejercicio de nostalgia, sino el de quien recoge, uno por uno, los frutos de esa cosecha, para no dejar que se pierdan en el olvido.
Frutos, como Luis Rodríguez Valera, a quien no tuve la oportunidad de conocer, sin embargo, escuchando los recuerdos de sus hijos y las anécdotas de las personas que alcanzaron a conocerlo, he podido sacar conclusiones de la magnitud de hombre que fue. De esas anécdotas y recuerdos aprendí que gobernar bien no siempre deja monumentos grandes, sino caminos: la vía Caracolicito–Los Venaos existe porque él la sembró con su gestión, y con ella, la electrificación rural y el agua para quienes antes no la tenían. Aprendí que hacer parte de la creación de un departamento entero —el Cesar mismo— no es un título que se persigue, sino una cosecha que se recoge después de años de trabajar la tierra correcta. Y aprendí, que el reconocimiento verdadero no lo dan los cargos, sino el tiempo, como el árbol que solo se valora cuando ya dio sombra.
Su hijo, fruto de Los Venaos, Alejandro José Rodríguez Castro, fue electo concejal de Valledupar para el periodo 2008–2011 por el Partido Conservador. Alejandro es afín con el sector rural, al que representó con gallardía desde su curul, así mismo asumió la Presidencia del Concejo con seriedad y cercanía real con la gente que se dice representar. A mis 13 años pude vivir de cerca cómo cosechó la confianza que una comunidad no entrega por casualidad. Aprendí que ese tipo de respaldo no se consigue con promesas de campaña, sino con años de estar presente, cultivando la relación con el territorio que se aspira a representar.





