COLUMNA

Las Moiras (Láquesis)

Hoy, esta Moira, que según la mitología fijaba el tiempo exacto que viviría un hombre, nos debe recordar y hacer reflexionar que hagamos lo que hagamos nuestra existencia ya se encuentra medida desde que nacemos y por ello, vale la pena insistir en procurarnos la satisfacción, ojalá con felicidad, de cada día que se nos permite existir.

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Continuando con la fantástica historia de las tres hermanas, las temidas y a la vez respetadas Moiras, hoy quiero hablarles de la segunda, Láquesis, la que tira la suerte, la encargada de medir la longitud del hilo de la vida y decidir el destino de cada ser humano, con esto, ella fija el tiempo exacto que vivirá cada hombre y los eventos principales de su existencia; ningún Dios, ni siquiera Zeus, puede cambiar las decisiones que ella toma.

Se dice que esta Moira, la de áurea diadema, fue enviada en una ocasión de parte de Zeus para mediar un acuerdo entre éste y Helios, asignándole la isla de Rodas como lote. A quien Láquesis toca su cuna con mano de mal agüero, muere joven. Séneca dice que ella mantiene los decretos de su rueca que ninguna mano puede revertir, tal como lo dije. Todas las cosas se mueven en un camino previamente señalado, ya marcadas desde el primer día de su existencia. El hilo que ella mide se vuelve más decrépito conforme la edad comienza a hacer mella y muchas veces es representada con la imagen de una matrona desenrollando una tira de papel en la que está escrito el destino de los humanos.

Vivimos en función del mañana, en la angustia de lo que pueda suceder y nos hemos olvidado paulatinamente del presente, con ello quiero de igual forma decir que también nos aferramos al pasado, anclados en un tiempo que ya no está, sin embargo, le extendemos la mano para rescatar y salvar de lo queda de aquel tiempo pasado, cuestión, a mi parecer, algo errado; pues la vida, mis queridos lectores, nos propicia cada día que se nos da la oportunidad de abrir nuestros ojos y vivir el presente, disfrutar ese nuevo día y que a pesar de que tenemos tal vez asuntos pendientes por resolver del día anterior, tal vez no debemos enfocarnos en tales asuntos, pues, si analizamos con detenimiento nuestro comportamiento seguiremos viviendo el día a día aferrados al día de ayer por algún motivo o circunstancia que nos ata a él.

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