Esta vez erré frente a mis consejeros periodísticos Tíochiro y Tíonan. Les porfié que la Nueva EPS ahora sí funcionaba y quedé como un temible embustero.
Ni Petro ni Abelardo, los dos son un par de infames, porque el primero dijo haber descubierto a los ladrones que por años se venían robando al sistema de salud de Colombia y lo empeoró. El otro, (Abelardo) viene pregonando una brutal persecución contra las mafias cotidianas que entorpecen y martirizan al ciudadano, pero tampoco cumple a cabalidad.
Mientras tanto, vivimos en la incertidumbre de un sistema de salud que en vez de mejorar se vuelve cada día más mafioso por culpa de quienes administran este caótico sistema aquí en Valledupar y el país.





