COLUMNA

La locomotora agropecuaria

Por: José Félix Lafaurie Rivera* Justo sea abonarle al Plan Nacional de Desarrollo (PND) propuesto por el Gobierno, por el reconocimiento palmario de las enormes brechas económicas y sociales que surcan el país y por las loables metas para reducir el desempleo y la pobreza y afianzar el crecimiento y la seguridad. No obstante, la […]

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Por: José Félix Lafaurie Rivera*

Justo sea abonarle al Plan Nacional de Desarrollo (PND) propuesto por el Gobierno, por el reconocimiento palmario de las enormes brechas económicas y sociales que surcan el país y por las loables metas para reducir el desempleo y la pobreza y afianzar el crecimiento y la seguridad.
No obstante, la búsqueda de un desarrollo regional y rural más homogéneo, necesita miradas creativas para acercar e integrar. Mi sentir es que desborda optimismo, pero se queda corto en los lapsos y, más aún, en las estrategias para corregir dinámicas atávicas de abandono estatal y despilfarro e ineficiencia de las entidades descentralizadas.
De entrada, el plan invita a matricularnos en el “club de los países desarrollados”. Un “gran salto” que implica multiplicar por dos o tres nuestra productividad y no menos de una o dos décadas, para alcanzar un ingreso per-cápita comparable. ¡Qué más quisiéramos! Pero el asunto es que la única locomotora en marcha es la del sector minero-energético. Las demás cojean y la agropecuaria –clave en la generación de empleo, reducción de pobreza y seguridad alimentaria– tardará mucho en activarse. No sólo porque está bajo el agua –condición que plantea retos complejos para su reconstrucción–, sino porque su atraso es ancestral y superlativo.

El asunto es que seguimos apuntando a mayores niveles de apertura y competitividad, pero las decisiones se cifran en información poco confiable, que ha hecho terriblemente falibles las políticas públicas. Desde la década de los 70 no tenemos, por ejemplo, un censo nacional agropecuario y, por ende, tampoco una política pública integral de desarrollo rural. Ello explica por qué no logramos reconocer asimetrías intra-sectoriales, para eliminar piedras en el zapato de los subsectores en temas como la intermediación, la estructura de costos de producción o la asistencia técnica.

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