“!La candela viva ahh la candeeeeeeeeeeeeeeeeela viva viene fuego
la candela viva caminando por el suelo fuego la candela viva…¡” es el nombre que procura el abogado-periodista Carlos Quintero Romero se imprente hacia adelante para el estadio de fútbol de Valledupar. El nuevo estadio, el que se reconstruye y edifica en esta ciudad, ha de tener un nombre actual.
El negro Alejo (Gilberto Alejandro Durán Díaz) compuso el ritmo vallenato “!la candela viva¡” un paseo indiscutiblemente pertinente y apropiado cuyo nombre resultará suficiente no solo por lo ingenioso de la propuesta para un estadio de fútbol precisamente en la capital mundial del vallenato, sino porque imaginémonos un encuentro futbolístico que se acompañe además con estrofas de la canción, de expresiones populares de Alejo (en coro) como “¡Oa!”, “¡Hombe!”, “¡Apa!”, “¡Sabroooso!”, y “¡Aaay!”. Será sencillamente maravilloso.
“!Oye Durán por qué no tocas fuego la candela viva…ahí viene la candela viva viene la candela viva la candela viva viene fuego la candela viva¡”; la canción de Alejo Durán, señala Carlitos sin discusión alguna encierra un mensaje sonoro, melodioso para rebautizar el estadio de fútbol porque definitivamente contiene una indescriptible carga motivacional para el equipo Valledupar Fútbol Club y hasta cándidamente intimidatoria para los adversarios.





