Si usted ha abierto Instagram, TikTok o Facebook durante los últimos meses, seguramente se ha encontrado en su feed múltiples cuentas con personas asegurando haber perdido diez, quince, veinte o incluso hasta treinta kilos gracias a una pequeña inyección semanal. Son testimonios realmente sorprendentes e impactantes. Para muchos parece magia, para la ciencia médica, en cambio, representa uno de los mayores avances en el tratamiento de la obesidad y patologías crónicas de las últimas décadas. Desafortunadamente, también representa uno de los fenómenos más peligrosos cuando se usa sin un control médico adecuado.
En Colombia, medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida han revolucionado la forma de tratar la obesidad. Aunque muchas personas los conocen como “péptidos”, en realidad son fármacos diseñados para imitar hormonas que nuestro propio intestino produce después de comer. Gracias a ello, disminuyen el apetito, generan sensación de saciedad durante más tiempo y ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre.
Los resultados científicos son realmente llamativos. Los grandes estudios internacionales muestran pérdidas de peso cercanas al 15 % con semaglutida y superiores al 20 % con tirzepatida cuando el tratamiento se acompaña de alimentación saludable, actividad física y un seguimiento médico estricto. Más recientemente, incluso se ha demostrado que algunos de estos medicamentos reducen el riesgo de eventos cardiovasculares en determinados pacientes con obesidad, un beneficio que va mucho más allá del aspecto estético.





