Los inamovibles son fundamentales no transables en una negociación. El presidente fue tajante en que las conversaciones “se medirán en meses, no en años”. Dos años después, Márquez advierte que “no estamos en la recta final”.
El presidente anunció que el tercer punto “incluye la dejación de armas y reintegración de las FARC a la vida civil”. Hoy Márquez declara que “conceptos como desmovilización y entrega de armas no existen ni en la gramática del acuerdo, ni mucho menos en el lenguaje de la guerrilla”.
En 2014 el presidente insiste en que “No hay la menor posibilidad de que lleguemos a un acuerdo en donde la guerrilla se quede con las armas”. Hace pocos días, Andrés París riposta que “Nadie va a tener la foto de la entrega de armas de las Farc” y que la dejación de armas “implica la desmilitarización de la sociedad y del Estado”. Léase, la neutralización de todas las violencias y la disminución del ejército. Su última exigencia es un “comando guerrillero de normalización” para la reducción del pie de fuerza y reformas a la doctrina militar.





