COLUMNA

En las buenas y en las no tan buenas…

La humanidad no está perdida a pesar de los mensajes de odio y de rencor que pululan por estos días en las redes

canal de WhatsApp

El país no terminaba de celebrar la posesión del nuevo gobierno y en Colombia empezó a temblar. Cali, mi ciudad actual, ha sufrido muchas afectaciones. Desde lo humano, desde lo material, el daño es incalculable. Duele mucho ver a Cali así. Deberíamos estar en pleno Festival Petronio Álvarez, en vez de reconstruyendo un tejido que se ha resquebrajado de manera importante. En vez de estar disfrutando de la música y la gastronomía del Pacífico, en vez de estar celebrando y aprendiendo acerca de nuestro folclor, estamos removiendo escombros con la ilusión de encontrar a otros compatriotas vivos. Esa es la vida que nos tocó.

En medio de la complejidad de esta situación se ven las diferentes reacciones del ser humano: unos salen a comprar bienes y productos para donar, otros dejan de lado sus ocupaciones y se van a apoyar la remoción de escombros, otros ofrecen espacios en sus casas para acoger a quienes lo han perdido todo, menos la vida; otros eligen el camino equivocado, el de aprovecharse de la calamidad que estamos viviendo y buscar la oportunidad para hacerse de lo ajeno. No es de extrañar que este tipo de situaciones se presenten, es humano elegir mal, pero no deja de impactar, a uno todo lo que no se le ocurriría hacer, lo impacta.

No perdemos la esperanza. En lo personal, he recibido donaciones de amigos, de familia, de exalumnas -estudiantes que tuve hace mucho tiempo en el primer colegio en el que trabajé y del que me fui hace más de 16 años-, que confían en mi transparencia y criterio para hacer llegar ayudas a los que necesitan de nosotros.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR