El wokismo, tema que avivó el exprocurador provincial de Valledupar, José Federico Ávila Castilla, nació como una metáfora para “despertar” frente a formas de discriminación y opresión estructural que solían ignorarse y se amplió con fuerza en el siglo XXI.
El enfoque de la agenda woke no deja de ser controversial por la carga ideológica que arrastra en la discusión de temas asociados con causas progresistas, como el feminismo, los derechos LGBT+, el ambientalismo y las políticas de diversidad e inclusión, pero choca con enunciados de reflexión que en hora buena describe el proverbio romano: “Los extremos son viciosos, en el medio está la virtud”.
Palabras como feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo e ideología de género articulan el léxico en un universo de ideas, valores y propuestas políticas centradas en la justicia social, la equidad racial, los derechos de la comunidad LGBTQ+, el feminismo y la protección medioambiental.





