Electricaribe, filial del grupo empresarial español Gas Natural-Fenosa, es el operador de red en la región Caribe de Colombia y abarca a siete departamentos, excluyendo al archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina que por ser insular cuenta con su propio operador. Esta empresa tiene una pésima reputación entre sus usuarios, aproximadamente 2.6 millones, equivalente al 25 % de la demanda nacional, debido a la pésima calidad del servicio que reciben, el cual no cumple con los mínimos requerimientos de Ley, tales como son la eficiencia, la calidad y sobre todo la continuidad.
Sus problemas empiezan por el tipo de mercado al cual sirve, se trata de un mercado no competido, pero tampoco competitivo, en razón de que el 80 % de sus usuarios se reparte entre los estratos 1 y 2, barrios subnormales y zonas de difícil gestión, los cuales se caracterizan por su bajo poder adquisitivo y por consiguiente con muy poca capacidad de pago de su factura. Ello repercute en la calidad de la cartera, de allí que la deuda de difícil cobro en estos segmentos supere los $400.000 millones y de contera la deuda del sector oficial supera los $144.000 millones. Bien dijo el exministro de Estado Rodrigo Escobar Navia que un mercado de pobres es un pobre mercado.
Y ello nos ha conducido a un callejón sin salida, atrapados en un círculo vicioso, en el que no se paga porque no se presta un buen servicio y la empresa alega que no presta un buen servicio porque no tiene caja debido al impago por parte de los usuarios. Y hablando de caja, las dificultades no son menores; ahora mismo la deuda contraída con los bancos está rozando los $2 billones. Ello le resta capacidad de maniobra a la empresa, la cual se ve abocada a comprar actualmente el 22% de la energía que comercializa en bolsa a precios mucho más altos que si la contratara.





