Causa tristeza, rabia e indignación ver lo que sucede en Venezuela. La crónica de una relección anunciada se podría llamar lo que acaba de ocurrir. La crisis política, económica y social de esa nación se agrava.
En efecto, 8.603.936 de ciudadanos acudieron a las urnas en unas elecciones antes de tiempo y acomodadas a gusto del caricaturesco personaje que gobierna ese país. El potencial electoral se aproxima a las 20 millones de personas.
Maduro logró unos 5,8 millones (67 por ciento); Henry Falcón, quien actuó como opositor quedó de segundo, logro un 21 por ciento, cerca de un millón ochocientos mil votos, y Javier Bertucci, pastor evangélico, cerca del 10 por ciento, unos novecientos veinticinco mil votos. No obstante no hubo ninguna competencia política, los principales líderes de oposición están detenidos o en el exilio y así, obviamente, Maduro jugaba solo en el particular proceso.





