En el Cesar parece que algunos confundieron el debate político con una pelea de grupo de WhatsApp, cuando se acaban los argumentos, aparecen el meme, el insulto y hasta la familia.
Esta semana vimos ataques contra dos mujeres que, aunque están en orillas políticas distintas, tienen algo en común, han ocupado espacios de liderazgo en el departamento. Cielo Gnecco fue blanco de una caricatura ofensiva; Claudia Margarita Zuleta recibió una respuesta en la que terminaron hablando hasta de cómo fue concebida. Sí, leyó bien, de un hospital público terminamos hablando de una “noche de parranda”. ¿En serio?
A Cielo se le puede cuestionar su trayectoria, sus decisiones y su influencia política. A Claudia se le puede controvertir cada denuncia, discurso o posición que adopte. Eso se llama democracia. Pero una cosa es dar debate y otra muy distinta convertir la política en concurso de quién humilla más duro.





