En un mundo conducido por la mentalidad del dinero la vida se valora por el brillo del metal, sin detenernos a pensar que la única fórmula de juicio racional y coherente capaz de parar el calentamiento global es la transición energética.
Sin embargo, los más escépticos se preguntan: ¿Y sin economía extractiva (carbón, petróleo, metales y minerales), de qué viviría Colombia?
La respuesta la encontramos en el viejo adagio: ¿Y cuándo burro no moría, gallinazo qué comía? ¿Antes de los combustibles fósiles, de qué vivíamos? Entendible, son enemigos jurados de este proceso los doctorados en inmediatez: “Abundancia hoy, pero escasez mañana”.





