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Especial - 11 abril, 2022

Filosofía, psicología, política y religión

“Solo los filósofos tienen el valor de decir la verdad a los regímenes políticos”.

Sócrates.
Sócrates.

La filosofía política tiene por objeto investigar los hechos y los actos que ocurren en la polis (ciudad), que afectan la vida de los ciudadanos (en sentido amplio) y valorar sus consecuencias. 

Eso lo hacía el filósofo Sócrates charlando con un grupo de amigos, lo que recogen determinados diálogos platónicos. Tal actividad entrañó un peligro mortal para él, pues hubo de costarle la vida en el año 399 a.c.

Por las autoridades políticas de la Ciudad- Estado de Atenas fue acusado de   impiedad; y por corromper con sus enseñanzas a los jóvenes atenienses.

Él decía que obedecía a su dios interior al que llamaba Daimon, en oposición a los dioses de la ciudad, a los que consideraba falsos; y en cuanto a la enseñanza a los jóvenes no hacia sino entrenarlos en la práctica mayéutica que consistía en sacar hacia afuera las verdades que estaban en el interior de toda persona. 

SÓCRATES MURIÓ POR SU CONVICCIÓN

Sócrates pudo haber salvado su vida dejando de filosofar. Se le dijo: deja de filosofar y se acabará el juicio contra ti. Sin embargo, era más importante para él oír a su Daimon, a su voz interior, algo divino. Por eso prefirió apurar apaciblemente la copa de cicuta que le ofrecía la mano temblorosa del verdugo a quien hubo de animar, diciéndole que sin temor y sin angustia cumpliera con su deber. 

Es curioso. La filosofía nace en la Helade, pero los atenienses se resisten a los filósofos. La mala fortuna de Sócrates también la padecieron algunos otros, por ejemplo, el famoso Aristóteles, igualmente sindicado de impiedad, por lo que hubo de refugiarse en la península Calcídica, al norte de Grecia, donde fue solicitado en extradición por el gobierno ateniense, pero murió allí inesperadamente antes de que cayera sobre él ese baldón. 

FUNCIÓN FILOSÓFICA

Solo los filósofos tienen el valor de decir la verdad a los regímenes políticos. En este sentido, problematizan su vida y se la problematizan a los gobernantes.  

Considero que en Colombia es el caso de Álvaro Gómez Hurtado, quién enfrentó el régimen político de la época. 

Álvaro Gómez Hurtado.

Él también hubo de beber la cicuta moderna, es decir, fue víctima de un arma de fuego, delante de sus jóvenes alumnos de la Universidad Sergio Arboleda. Con toda razón su asesinato ha sido declarado delito de lesa humanidad. 

Ambos regímenes, el de Atenas y el de Bogotá, se sintieron amenazados por la palabra de verdad de un pensador cuya misión era expresarla en nombre de la filosofía política. Esa es la tensión que subyace siempre entre el Estado y el filósofo. Pero es necesario distinguir entre la actitud del filósofo y la de los políticos opositores en términos burocráticos quienes generalmente no procuran más que el poder del Estado para fines ególatras. 

Por eso son excepcionales los filósofos de la política y numerosos los políticos clientelistas. 

CONFLICTOS INTERNACIONALES

Los países subdesarrollados no sólo económicamente, sino además culturalmente, suelen ser víctimas de estos últimos; y de los sociópatas, no solamente estos, sino los desarrollados, como lo registra la historia y en la actualidad lo ponen de presente el cruel autócrata de la Rusia, Vladimir Putin, Stalin revivido, y los semejantes suyos; enloquecidos por el Poder.  ¡cuidado, colombianos!  

Stalin.

La convivencia pacífica mundial está gravemente afectada por las ambiciones de poder; y las instancias políticas internacionales son insuficientes para poner orden. 

A falta de un único gobierno planetario, alguien con suficiente autoridad moral mundial debe condenar las inicuas intervenciones de unos gobernantes de Estados en la existencia 

de otros Estados, como si se tratara de los antiguos emperadores. Ojo: Latinoamérica tiene un peligro latente: la intervención ilícita, directa o soterrada, de determinadas potencias extracontinentales y el crimen internacional organizado, de manera intrincada. 

Por otra parte, la tolerancia de los habitantes y su desarrollo humano se encuentran ofuscados por las azuzadoras fanáticas ideología de todas clases cuyas tendencias agresivas es urgente revertir cuanto antes, para apaciguarlas.

Ojalá el Papa Francisco, acompañado de cardenales, tomara la decisión de ir a Ucrania y desde allí, en nombre de la humanidad y del martirologio de la religión católica, solicitarle a Putin la terminación de la guerra contra ese noble país. Cuando Cristo vino a la tierra vino a Ucrania que así se llamaba Israel. Desde los montes de Pueblo Bello.

POR RODRIGO LÓPEZ BARROS/ESPECIAL PARA EL PILÓN

rodrigolopezbarros@hotmail.com