Habíamos vivido con la creencia de que el cáncer era una enfermedad incurable; que al tener cáncer era inevitable la muerte. Pero hubo una mujer valiente, creativa, guerrera y generosa que quiso contradecir este antiguo paradigma. Ella fue Elisa Castro Palmera de Dangond. Para lo anterior, creó en el Cesar, en el año de 1979, la Liga de Lucha Contra el Cáncer, de la cual fue su primera presidenta.
Con la creación de esta institución hubo un cambio en nuestras creencias y actitudes frente a la enfermedad. Surgieron principios como: “El cáncer es curable si se trata a tiempo y oportunamente su tratamiento”, “Practica con frecuencia tu autoexamen de los senos”, “Practícate con cierta regularidad una mamografía”, “El uso del cigarrillo no es conveniente para los pulmones”, “No es saludable para la piel el demasiado sol”, etc. Todo lo anterior como un mecanismo de prevención contra la enfermedad.
Con estos principios se creó un nuevo paradigma: “El cáncer se puede prevenir y es curable si se atiende a tiempo”, “El cáncer no es necesariamente un sinónimo de muerte”. He aquí un nuevo paradigma.
















