Entre las cercanías del Cesar y los ecos del miedo, entre 1998 y 2005, decenas de policías de base, patrulleros y suboficiales fueron víctimas de una guerra que parecía no tener final. Muchos enfrentaron el conflicto armado lejos de su hogar. Vivían entre atentados, amenazas, hostigamientos constantes y caminos minados. En medio de una guerra sin tregua, servían en condiciones extremas, limitados por las propias leyes que les impedían responder como combatientes.
Hoy, desde el retiro, recuerdan los años en que servir a la nación significaba sobrevivir entre la agonía y la ausencia familiar. Sus testimonios, reunidos en el estudio Voces Olvidadas: cómo vivieron los policías el conflicto en el departamento del Cesar, revelan una historia de sacrificio y abandono institucional que reclama un lugar en la memoria del país.
Blancos en medio del fuego
Uno de esos testigos resume en una frase la contradicción que marcó a su generación: “Éramos blancos quietos en medio del fuego cruzado, atados de manos por la misma ley que juramos proteger.”






