Una traga maluca. Así se podría denominar el amor desbordante de Calixto Antonio Ochoa Campo por aquella mujer vallecaucana que un día partió sin decirle nada, y a él no le quedó otra alternativa que hacerle dos canciones donde le pedía alguna explicación.
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El rey vallenato del año 1970 puso a funcionar el radar de su corazón para que la joven Diana Aristizábal diera señales de vida, o alguien le dijera que la estaba buscando con premura porque su corazón en medio del silencio la pedía a gritos.











