Llevamos ya casi año y medio golpeados por la pandemia. He escrito varias entregas por este medio, en las que me he referido en detalle sobre las penurias y vicisitudes por las que les ha tocado atravesar a los artistas y compositores vallenatos y, en general, a los músicos de Colombia y del mundo, gremio que ha vivido en carne propia, tal vez, las peores consecuencias del covid-19.
Al parecer llegó el momento de convivir con el flagelo. Según los pronósticos y estudios, ese virus llegó para quedarse.
Me dicen muchos amigos que están cansados de las clases, los conciertos, las reuniones, y en general de las actividades virtuales, que se tomaron al mundo desde marzo de 2020 y es la hora que no se ve luz al final del túnel. Se habla de inmunidad de rebaño, se habla de buena parte de la población con las dos dosis reglamentarias, pero también se habla de personas muriéndose por la enfermedad, aun encontrándose supuestamente inmunizados.





