Mariana Orozco Blanco
El pasado viernes asistí al conversatorio entre Claudia Manotas y la escritora argentina Agustina Bazterrica, autora de Cadáver exquisito y Las Indignas. Aún no he leído su obra, pero después de esa conversación ya me considero admiradora y fan total. Su misión de llevar la lucha contra el patriarcado a cualquier escenario que pisa es algo para aplaudir de pie.
Hacia el final del evento, Agustina tuvo que lidiar con una situación con la que todas las mujeres en Valledupar convivimos: esa seguridad que tienen los varones de que el machismo no es algo tan malo como lo quieren hacer ver.






