Siempre se habla de «El cuento del gallo capón», pero nadie sabe en qué consiste y cómo termina esa historia que inicia y termina en el mismo punto, sin avanzar; es decir, es un círculo vicioso nacido de la genialidad inventada por nuestro Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.
Pues bien, tal parece que esa misma situación podría aplicársele a lo que por más de 26 años ha venido ocurriendo con la vieja Cárcel Judicial de Valledupar, ubicada en el barrio Dangond, en plena zona residencial de la ciudad. En todos los gobiernos se habla de su reubicación y nunca pasa nada: ella sigue ahí.
Sobre el tema de la reubicación de la Cárcel Judicial de Valledupar se ha hablado desde que comenzó la elección popular de alcaldes, pero ya han pasado más de ocho mandatos y el tema sigue inconcluso, pese a haber transcurrido más de tres décadas.
Durante todo este largo tiempo, continúan sin respuestas preguntas como las siguientes: ¿qué pasó con el anunciado traslado de la Cárcel Judicial? ¿Dónde quedaron los compromisos del Ministerio de Justicia y del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) para sacar este establecimiento del barrio Dangond y llevarlo a un lugar adecuado, fuera del corazón de un sector popular de la ciudad? ¿Y hasta cuándo tendrán que esperar los vallenatos para que un predio que hoy representa un problema urbano y penitenciario se convierta en una oportunidad para el desarrollo de la comunidad? Ningún gobierno ha podido recuperar ese espacio urbano, mejorar la convivencia del barrio Dangond y solucionar el hacinamiento carcelario.





