En esta fecha especial de la historia de América, pero aterrizando el tema a nuestra región, se podría afirmar que el avance de nuestros pueblos indígenas sería mejor cuando sus jóvenes también sean profesionales en una proporción cercana a la que se da en la población no indígena del departamento del Cesar
Es hora de pasar de los tradicionales discursos
de cada 12 de octubre sobre diversidad cultural, raíces ancestrales y reconocimiento de los pueblos originarios, a hacer una evaluación que permita determinar hasta dónde hemos avanzado en el desarrollo de nuestros indígenas.
No es suficiente reconocer la importancia histórica de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, habitantes ancestrales de la Sierra Nevada, ni la presencia del pueblo Yukpa en la Serranía del Perijá, ni exaltar sus tradiciones, sus lenguas, sus conocimientos de la naturaleza y su riqueza espiritual, está haciendo falta que se mire con detenimiento el grado de oportunidades concretas para ampliar sus horizontes educativos, profesionales y económicos.





