EDITORIAL

¿Volvió el negocio de los ‘fichos’ para las citas médicas?

Lo malo hay que denunciarlo y se debe hacer de manera oportuna. Resulta que Valledupar por estos días vuelve a enfrentarse a una práctica que se creía desterrada de sus centros de salud públicos…

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Lo malo hay que denunciarlo y se debe hacer de manera oportuna. Resulta que Valledupar por estos días vuelve a enfrentarse a una práctica que se creía desterrada de sus centros de salud públicos, tal es el vergonzoso comercio de los ‘fichos’, esos turnos que deberían asignarse con criterios de orden, equidad y dignidad, pero que hoy, según múltiples denuncias ciudadanas, vuelven a convertirse en mercancía en el Hospital Eduardo Arredondo Daza, HEAD, de esta ciudad.

Esa situación nos evoca aquella época en la que durante años fue motivo de quejas en el antiguo Instituto de Seguros Sociales, ISS, y en el Hospital Rosario Pumarejo de López, donde se madrugaba y se mercadeaba con los turnos para cualquier servicio médico.

Tal parece que ese viejo vicio ha resurgido en el HEAD, uno de los principales centros de la red hospitalaria del municipio de Valledupar. Dicen los denunciantes que allí, pacientes, muchos de ellos adultos mayores y personas de escasos recursos, se ven obligados a madrugar desde las dos o tres de la mañana con la esperanza de conseguir una cita médica. Sin embargo, el sacrificio resulta inútil cuando, al abrirse las puertas del hospital, aparecen de la nada 15 o 20 personas con ‘fichos’ anteriores, desplazando a quienes llevaban horas esperando durante la madrugada.

La gran pregunta es: ¿cómo accedieron a esos turnos preferenciales? La respuesta, según los mismos usuarios del hospital, apunta a una práctica ilegal desde todo punto de vista y que obedece a la presunta venta de fichos por parte de vigilantes encargados del control de ingreso. Testimonios recogidos hablan de pagos que van desde los diez mil pesos en adelante para asegurar los primeros lugares en la fila. Incluso se señala a un vigilante en particular, a quien le gusta que le digan “maestro”, como la figura que impone el orden y decide quién entra primero, como si se tratara de una autoridad paralela dentro del hospital y con facultad para hacer recomendaciones, incluso a los mismos médicos y enfermeras.

Los testimonios son muy delicados, y si todo eso es cierto, es urgente que se realice una investigación seria, toda vez que estamos ante una violación flagrante del derecho fundamental a la salud. La situación constituye una corrupción administrativa de bajo nivel que juega con la angustia, el dolor y, en muchos casos, la vida de personas que no pueden pagar para “agilizar” un servicio que debería ser gratuito y en el momento oportuno.

El llamado es para las directivas del Hospital Eduardo Arredondo Daza, las que tienen la obligación ética y legal de revisar de inmediato esta situación. Asimismo, el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco, debe ser informado y actuar con contundencia, pues resulta poco creíble que una práctica de esta naturaleza se mantenga sin que exista, como mínimo, una grave falla en los controles institucionales dentro de esa entidad.
No podemos permitir que regresen los fantasmas del viejo ISS, donde la salud terminó secuestrada por intermediarios y abusos de mandos medios. Erradicar nuevamente este mal es una tarea administrativa encaminada a saldar esa deuda con la dignidad de los pacientes y con la confianza ciudadana en el sistema público de salud del municipio de Valledupar.

Es muy triste ver a muchas personas, con evidentes muestras de vulnerabilidad, madrugar para luego esperar muchas horas por un servicio médico y que en muchos casos solo se trata del inicio o el primer paso de una verdadera pesadilla de tramitología que tendrá que enfrentar para lograr el tratamiento que le ayudará a solucionar su problema de salud. Por favor, es necesario humanizar la tramitología que requiere la atención médica.

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