En Valledupar la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer estuvo pasada por un ambiente de inconformidad por parte de un gran sector de los pacientes oncológicos de esta ciudad.
La inconformidad la viven los pacientes oncológicos afiliados a la EPS Salud Total en razón a que esta entidad desde el 2 de enero de 2026 cambió de operador y dejó en manos de la Clínica de Alta Complejidad la atención médica de ellos.
Razones van y razones vienen, por un lado, los pacientes aducen que se desmejoró la calidad del servicio, por otro, la EPS, afirma, y con mucha razón, que todo se ha dado dentro del marco legal que regula ese tipo de decisiones y, en tercera instancia, el nuevo operador ha salido a dar explicaciones y asumir compromisos para garantizar la buena atención de las personas afectadas con el cáncer.
Sin embargo, muchos pacientes, mediante denuncias en redes sociales y por los distintos medios masivos tradicionales de comunicación, han dado testimonios sobre supuestas irregularidades del nuevo operador y se preguntan el ¿por qué se cambió de IPS si esta funcionaba bien y garantizaba la calidad del servicio?
Independiente de las razones de cada sector, válidas o no, lo cierto es que la decisión de Salud Total ha generado mucha incertidumbre y pocas soluciones frente a un tema tan delicado que no admite improvisaciones. Es necesario reconocer que es normal los traumas e inconvenientes que al inicio genera todo cambio, pero en este caso, por tratarse de vidas humanas, debieron maximizarse todas las precauciones e imprevistos.
Los pacientes no logran entender que los hayan retirado de una institución en la que antes recibían atención especializada y que es reconocida por su experiencia en el tratamiento de cáncer y que ahora se vean obligados a enfrentarse a una nueva realidad en la prestación del servicio médico para una enfermedad de tan alto costo.
Entre tanto, los directivos de la Clínica de Alta Complejidad desmienten las quejas sobre la disminución en la calidad de los servicios médicos, la falta de personal especializado y la desorganización en los procesos.
Ante la situación, el llamado es para las autoridades de salud, tanto local, departamental, como nacional para que se apersonen de la angustia de los pacientes, bajo el entendido de que el tratamiento oncológico es un proceso delicado que requiere de los recursos médicos adecuados y de un buen acompañamiento humano. Debe tenerse en cuenta que esa situación genera un impacto psicológico negativo en personas que ya están enfrentando una enfermedad compleja y dolorosa. Por ello, a esa fase de transición entre prestadores de servicios de salud debe dársele el mejor de los manejos.
Una manera de bajarle a las tensiones y temores de los pacientes sería que las autoridades competentes entreguen respuestas claras sobre cada situación. Los entes de control deben intervenir de manera firme y rigurosa. la Superintendencia de Salud y las directivas de la Clínica de Alta Complejidad tienen la responsabilidad de revisar los procesos de atención, garantizar que los protocolos de calidad se cumplan y corregir cualquier deficiencia que en el momento se pueda estar presentando.
Esperemos que la próxima fecha en la que se conmemore el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer no transcurra en medio de incertidumbres como se dio en esta ocasión. Ojalá que muy pronto se resuelva esta preocupante situación. Las quejas ya han escalado al ámbito nacional, pero hasta ahora, no se ha escuchado una voz de acompañamiento ni de apoyo ante la angustia de quienes enfrentan esta grave enfermedad en esta ciudad.





