EDITORIAL

Se quedó en anuncio la Zona Especial de Logística de Bosconia

En estos momentos propicios para evaluar los temas que quedan pendientes del cuatrienio 2022-2026, que está a punto de terminar, salta a la memoria el proyecto de la Zona Especial de Logística de Bosconia, el cual fue concebido como una ambiciosa estrategia para transformar la competitividad del Caribe colombiano.

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En estos momentos propicios para evaluar los temas que quedan pendientes del cuatrienio 2022-2026, que está a punto de terminar, salta a la memoria el proyecto de la Zona Especial de Logística de Bosconia, el cual fue concebido como una ambiciosa estrategia para transformar la competitividad del Caribe colombiano.

Durante las fases de su formulación, el entusiasmo fue grande en razón a que su ubicación privilegiada, allí en el corazón del corredor vial que conecta a la región Caribe con el interior del país, lo proyectaba como un nodo clave para el transporte, almacenamiento y distribución de mercancías. Sin embargo, cuando el Gobierno nacional entra en su recta final, la iniciativa sigue sin despegar. Lo que debía ser un motor de desarrollo regional continúa atrapado entre diagnósticos, documentos técnicos y promesas que no se han podido cristalizar.

Al inicio, el tema parecía ser muy serio y bien planificado, tanto que fue incorporado en el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, respaldado por documentos Conpes y contemplado dentro del Plan Decenal de la RAP Caribe 2024-2035 como una apuesta estratégica para fortalecer la integración logística del norte del país, donde el municipio de Bosconia y en general el departamento del Cesar recibirían grandes beneficios.

No se entiende por qué el proyecto se enfrió en el transcurso del camino, si era una iniciativa que sobre el papel tenía todos los ingredientes institucionales necesarios como planeación, respaldo técnico y reconocimiento de su importancia para la competitividad regional y para la generación de dinámicas económicas de gran impacto.

Queda demostrado una vez más que en nuestro país la inclusión de los proyectos en los planes de desarrollo no garantiza la ejecución de estos y que por lo tanto se requiere un apadrinamiento constante para poderlos llevar a feliz puerto, tal vez eso fue lo que faltó en este caso puntual.

Este macroproyecto de Bosconia deja claro el sinnúmero de inconvenientes que se presentan entre la planificación y la acción. Mientras los documentos oficiales destacan la necesidad de mejorar la infraestructura logística para reducir costos de transporte y dinamizar el comercio, iniciativas concretas como esta permanecen en fase de intención y ahí se quedan durmiendo el sueño del olvido.

Entre tanto, el Caribe, en especial el departamento del Cesar, sigue esperando inversiones capaces de traducirse en empleo, encadenamientos productivos y desarrollo territorial.

Con la llegada del nuevo Congreso de la República y del próximo Gobierno nacional, proyectos como la Zona Especial de Logística de Bosconia deben anotarse en la agenda de los temas prioritarios, además porque en teoría el tema está adelantado. Su puesta en marcha es necesaria y urgente para aprovechar la convergencia de rutas estratégicas que conectan los puertos del Caribe con el interior del país y con la región del Magdalena Medio y así se fortalecerían muchos de los eslabones de la cadena económica regional.

Se ha vuelto costumbre que las comunidades y autoridades locales reciban anuncios de proyectos transformadores que, con el paso del tiempo, terminan esfumándose y nunca se cumplan las expectativas.

Es así como a los pocos meses de que concluya el mandato del presidente Gustavo Petro se le debe pedir explicación al respecto, ¿qué pasó con la ZEL de Bosconia? ¿Faltó voluntad política, articulación institucional o gestión de recursos?

La dirigencia política del Cesar debe empeñarse a fondo para que el próximo gobierno se responsabilice de retomar esta iniciativa y evitar que se repita lo ocurrido durante estos cuatro años.

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