EDITORIAL

La lenta mejora de la calidad de vida en Valledupar

El informe Valledupar Cómo Vamos es una radiografía de la demografía, salud, educación, economía, sostenibilidad, seguridad, movilidad y finanzas públicas de la capital del Cesar.

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La radiografía del más reciente informe del programa Valledupar Cómo Vamos muestra que la calidad de vida de la gente que reside en esta capital no es la mejor y que se está en mora de acciones contundentes que permitan elevar el nivel de bienestar de las comunidades.

Se destaca del informe, correspondiente al año 2025, la buena organización de los datos en las distintas áreas de medición, tales como demografía, salud, educación, economía, sostenibilidad, seguridad, movilidad y finanzas públicas. Allí se ven pequeños logros.

En materia demográfica se muestra que el envejecimiento de la población, la reducción del tamaño de las familias y el aumento de hogares unipersonales es también un fenómeno presente en Valledupar y con el agravante de que más del 50 % de nacimientos en madres jóvenes ocurre antes de los 24 años, lo cual condiciona el desarrollo individual de miles de mujeres y perpetúa la pobreza. Por ello el informe propone una política pública que brinde educación sexual integral, protección efectiva frente al abuso y la generación de oportunidades para los jóvenes.

En salud, las enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares, lideran las causas de muerte y se da una alerta creciente en salud mental con tendencia al alza desde 2019. Para contrarrestar eso se recomienda fortalecer el sistema de salud con más cobertura, enfocándose en calidad y oportunidad.

En cuanto al sector de la educación, el informe hace énfasis en que es urgente buscar mecanismos para evitar la deserción escolar, logrando la permanencia del estudiante, apostándole a programas de becas técnicas y tecnológicas, articulados con el mercado laboral.

Los datos económicos muestran una recuperación importante tras la pandemia, con un crecimiento cercano al 15 %. Sin embargo, se marcan significativos niveles de pobreza, debido a la concentración territorial de esta, situación que obliga a repensar la inversión pública con enfoque geográfico.

Se repite el dato sobre el desempleo, el cual disminuye, pero a costa del alza de la informalidad. La calidad del empleo sigue siendo el talón de Aquiles. Sin una estrategia decidida para fomentar la formalización, impulsar el emprendimiento y conectar la educación con las necesidades reales.

En sostenibilidad ambiental, la ciudad se encuentra en una encrucijada. Por un lado, enfrenta riesgos naturales y procesos de degradación; por otro, surgen iniciativas de negocios verdes y modelos productivos.

La seguridad y la convivencia siguen siendo las grandes preocupaciones. Los homicidios disminuyeron, pero los niveles aún superan los de años anteriores, y delitos como el hurto, la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales son noticia del día a día, por ello suenan voces desde el Concejo Municipal y la Asamblea Departamental pidiendo mayor prevención e intervención institucional.

En movilidad el informe indica que creció el parque automotor, en especial el de motocicletas, eso ha redefinido la ciudad, pero también ha incrementado los riesgos viales. La alta siniestralidad ocasionada por motociclistas, sumada al fenómeno del mototaxismo desdibuja la imagen de una ciudad que es considerada como un buen vividero. Sigue sin resolverse la falta de un buen sistema de transporte público masivo.

En el tema fiscal, los avances en recaudo y capacidad de inversión son una señal positiva. Sin embargo, el desempeño intermedio frente a otras ciudades indica que aún hay margen para mejorar la eficiencia, la transparencia y la sostenibilidad de las finanzas públicas.

En síntesis, según lo planteado en el informe de Valledupar Cómo Vamos la ciudad no parte de cero, pero tampoco puede conformarse con avances parciales, lo que corresponde ahora es convertir los diagnósticos en decisiones que generen resultados concretos.

Ayer se realizó un foro con el alcalde Ernesto Orozco en la presentación de ese Informe de Calidad de Vida (ICV), que se limitó (por lo extenso del informe) a los temas demográficos, de desempleo, economía y gestión fiscal; y una aproximación a los aspectos de educación y movilidad. Ampliaremos en próximas ediciones nuestra opinión sobre ese diálogo abierto de ciudad y lo que viene.

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