Justo en el 2026 se cumplen 50 años de haberse grabado la canción vallenata ‘Los Maestros’, cuya letra describe las injusticias laborales contra los docentes de Colombia. Pese a ese largo tiempo las malas condiciones persisten, casi que las mismas de antaño y son esas similares razones las que ahora motivan un nuevo cese de actividades académicas.
“Y hay que aplaudir a esa gente tan valiente, que tienen tan mala suerte que ni les quieren pagar”, dice la canción en mención y que en esta fecha 15 de abril de 2026 recobra vigencia porque Fecode ha convocado un paro nacional de 24 horas, el cual vuelve a poner sobre la mesa los grandes males del del sistema educativo colombiano, en especial la falta de pago oportuno a los maestros.
Cada vez que se convoca un cese de actividades académicas deben analizarse dos aspectos de suma importancia y es que, por un lado, están las condiciones laborales del magisterio y, por otra parte, la continuidad del servicio educativo que afecta a millones de estudiantes.
En Valledupar el paro afecta a más de 60 mil estudiantes de colegios oficiales y en el departamento del Cesar la cifra supera los 151 mil alumnos que durante esta jornada verán interrumpida su actividad académica.
Es una situación que pareciera increíble, pero es cierta, más de cinco décadas con un mismo problema y no se ha encontrado la fórmula mágica para resolverlo. Han estado de turno gobiernos de distinta naturaleza y color político y al parecer todos se han rajado en este sentido. Se esperaba que durante el mandato del presidente Gustavo Petro las cosas iban a ser diferentes frente a la situación laboral del magisterio, en razón a que este fue uno de sus principales electores y de gran afinidad o ideología política. Pero no, ahí siguen las marchas y los paros.
Este paro es una muestra más de que el problema sigue latente y se repite la crisis en la atención en salud del magisterio, las demoras en el pago de prestaciones sociales, las disputas por primas territoriales, como la prima de antigüedad en el Cesar, lo mismo que las tensiones que siempre se observan alrededor de las garantías sindicales. Es decir, todo sigue igual en el “gobierno del cambio”, pese a que desde sectores sindicales se reconoce una buena voluntad del actual gobierno.
No se han podido superar los inconvenientes que se presentan con el proceso operativo de entidades claves del sector educativo, eso sigue generando cuellos de botella que terminan afectando directamente a los docentes y sus familias.
A todas estas, en el caso de Valledupar debe analizarse que esta ciudad se encuentra a las puertas del Festival de la Leyenda Vallenata, una de las celebraciones más importantes del país. Este evento, que dinamiza la economía y la cultura regional, también implica una semana atípica de receso en el calendario escolar. La suma de esta pausa festiva con el paro de 24 horas reduce el tiempo académico en un periodo ya de por sí interrumpido.
¿Cuántos años más habrá que esperar o qué tipo de gobernó será el que se necesita para que se logre equilibrar el legítimo derecho a la protesta del magisterio con el derecho de los estudiantes a una educación continua y de calidad?, ese es un dilema que debe resolverse y que ya es demasiado viejo.
El magisterio tiene derecho a sus reivindicaciones, pero no se puede desconocer que cada día sin clases afecta la calidad educativa de los estudiantes, de colegios oficiales, que de por sí ya está bastante deteriorada.
El día que se logre resolver de manera acertada las demandas del magisterio ese día se estará garantizando la estabilidad y calidad de la educación de miles de estudiantes de los sectores de escasos recursos económicos.
