La comunidad académica de la Universidad Popular del Cesar, UPC, debe concurrir este jueves 26 de febrero a la elección estamentaria de los cinco candidatos a la rectoría que serán puestos a consideración del Consejo Superior Universitario.
Dentro del calendario electoral de la UPC, la jornada de esta fecha será una de las más decisiva para el presente y el futuro de esa institución, por eso está llamada a convertirse en un ejercicio democrático en el que deben participar de manera activa los estudiantes, docentes, egresados y empleados, pero deberán hacerlo con mucho sentido de responsabilidad y con la altura que amerita este momento institucional.
La decisión que asuman en las urnas los miembros de la comunidad académica es de gran importancia debido a que de esa consulta surgirán los cinco nombres que pasarán a la instancia definitiva, en la que el Consejo Superior, integrado por nueve consejeros, entre ellos representantes del Gobierno nacional, el Ministerio de Educación, la Gobernación del Cesar, las directivas universitarias, los gremios, exrectores, docentes y estudiantes, tendrá la responsabilidad de designar al nuevo rector mediante votación.
Resulta de gran trascendencia la elección del rector de la UPC si se tiene en cuenta que esta es la institución universitaria más importante de la región con más de 15.000 estudiantes, eso la convierte en el gran centro de pensamiento del Cesar. Además de los procesos académicos y administrativos internos, de su liderazgo dependerá buena parte de la reflexión crítica, la producción de conocimiento y la proyección social que requiere este territorio para impulsar su desarrollo.
Pese a algunos avances, la UPC todavía tiene por delante un camino largo por recorrer para consolidarse como una de las mejores universidades del Caribe colombiano. Aún persisten tareas incompletas en materia de investigación, infraestructura, bienestar universitario, cobertura, acreditaciones y fortalecimiento institucional. Por esas razones, la elección de rector no puede reducirse a simpatías personales o cálculos políticos, eso debe superarse en estos precisos momentos.
El nuevo rector tendrá la responsabilidad de definir el modelo de universidad que se quiere construir en los próximos años, debe propender por una institución abierta al debate, una administración con visión estratégica, una gestión comprometida con el mérito, la transparencia y la excelencia académica.
Por todo ello, el llamado es a que esta jornada se convierta en un verdadero escenario democrático donde prevalezcan las propuestas académicas sobre los rumores, las ideas sobre los ataques, los argumentos sobre las descalificaciones. Es indispensable que se brinden todas las garantías a los candidatos, que el proceso sea transparente y que la participación sea amplia.
En ese sentido, este miércoles se esperaba la llegada a Valledupar, por un lado, de una comisión de supervisores del Ministerio de Educación y, por otra parte, una delegación de la Procuraduría General para vigilar con lupa el proceso eleccionario. A propósito, estos funcionarios deberán apersonarse de las denuncias hechas por varios candidatos. Aunque el rector Rober Romero niega todo, hay quienes manifestan falta de garantías, constreñimientos a estudiantes, docentes y empleados por parte de algunos directivos de la UPC en favor del candidato Guillermo Echavarría, al punto de exigirles que deben tomar fotografías al tarjetón al momento de votar, lo cual debe obligar a los voceros de los organismos de control a prohibir el ingreso con celulares a las urnas, solo así se podrá garantizar la privacidad del voto.
Esperemos entonces que las autoridades competentes hagan bien su tarea y así permitan el desarrollo de una jornada en completa calma y que la única ganadora sea la UPC.
