Con el sentimiento patriótico atento y con el alma regional a la expectativa, hemos observado que en las emisiones del Himno Nacional de Colombia dejó de transmitirse la imagen en la que aparecía nuestro juglar y Rey Vallenato Náfer Durán Díaz, quien en la pieza audiovisual anterior estaba justamente representado.
Al notar la salida del aire de esa escena con el relevo de gobierno, es inevitable que surjan diversas inquietudes en la mente de todo aquel que aprecie el valor del folclor vallenato como cultura representativa de Colombia ante el mundo. Y es entonces cuando nace la pregunta de fondo: de cara a la nueva producción oficial que prepara la Casa de Nariño, ¿se mantendrá a Náfer Durán o terminarán excluyendo al vallenato?
Desde Valledupar, y muy seguramente desde otras regiones del Caribe colombiano, incluso hasta de otras partes del país, no se entendería que el acordeón desaparezca de la narrativa visual definitiva de los símbolos patrios. No sería fácil asimilarlo, porque tiene una gran trascendencia simbólica para Valledupar y para toda una región que ha hecho de su música una bandera de identidad, memoria y orgullo.





