EDITORIAL

¿A quién se le puede aplicar el gentilicio vallenato?

A propósito del cumpleaños número 476 de Valledupar, acogemos las inquietudes planteadas por el abogado, periodista y exdecano de la facultad de Comunicación Social de la sede en esta ciudad de la Universidad UDES, Iván Morón Cuello, relacionadas con el uso del gentilicio ‘vallenato’. En el Diario EL PILÓN somos defensores del gentilicio ‘vallenato’ en […]

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A propósito del cumpleaños número 476 de Valledupar, acogemos las inquietudes planteadas por el abogado, periodista y exdecano de la facultad de Comunicación Social de la sede en esta ciudad de la Universidad UDES, Iván Morón Cuello, relacionadas con el uso del gentilicio ‘vallenato’.

En el Diario EL PILÓN somos defensores del gentilicio ‘vallenato’ en lugar del valduparense que es el que formalmente corresponde a la tradición lingüística, pero nos inclinamos por el primero porque consideramos que este constituye mayor representatividad folclórica.

Al consultar sobre qué entidad o institución define oficialmente el gentilicio de una ciudad, encontramos en que “no hay una única entidad, ya que se forman por tradición lingüística (sufijos como -ense, -eño, -ano) y la Real Academia Española (RAE) y la FundéuRAE establecen las normas del español, recomendando los más correctos y formales, mientras que el uso popular a veces crea variantes informales (como “tico” para costarricense) que pueden ser aceptadas localmente por autoridades o la propia gente para identificarse”.

Pero volvamos a nuestro caso puntual, consideramos que es importante que tanto las actuales como las nuevas generaciones tengan suficiente claridad sobre el uso del gentilicio vallenato y a quiénes se les puede aplicar, en especial para los nacidos en Valledupar, pero teniendo en cuenta aspectos del pasado y que sobrepasan las barreras de la geografía o límites territoriales, además del asunto lingüístico.

Muy acertado el recorderis que hace Morón Cuello al afirmar que el término vallenato como gentilicio es una identidad que va más allá de la jurisdicción de Valledupar.

Con cierto aire polémico, Morón Cuello afirma que “vallenato es toda persona nacida o criada en el territorio que antes existió y conformó geográficamente la provincia de Valledupar del siglo antepasado, es decir, el sur de La Guajira y norte del Cesar. Señalar a alguien como vallenato a los nacidos en Valledupar es un error de conocimiento. Esa identidad nació a raíz de la llamada “música de acordeón” que se interpretaba desde Riohacha, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar y Villanueva, los históricos municipios del sector del Magdalena desde Valledupar, Robles (hoy La Paz) hasta El Difícil, Algarrobo y El Copey, los cuales (Riohacha, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar y Villanueva) a partir de 1964 pasaron a ser departamento de La Guajira, que, en años anteriores, también fue intendencia de La Guajira. Así las cosas, posteriormente la música de acordeón tomó el nombre de Vallenato por la influencia de Valledupar (el gentilicio de los nacidos en Valledupar es valduparense) y por tal razón, las gentes del sur de La Guajira y norte del Cesar están en el perímetro cultural de Valledupar y como tales son Vallenatos”.

Como se puede ver, se torna interesante el tema y merece un estudio más amplio, no para determinar quién o quiénes tienen razón, pero si para conocer un poco más nuestra cultura y que luego cada persona defina cómo debe llamarse a los nacidos en Valledupar. Lo cierto es que a estas alturas ya ha tomado mucha fuerza el gentilicio ‘vallenato’ y será muy difícil evitar su uso en reemplazo del valduparense.

En lo que sí coincidimos con Morón Cuello es en que la identidad vallenata surge de la llamada música de acordeón y que la creación de nuevos departamentos reforzó confusiones identitarias, teniendo en cuenta que La Guajira fue inaugurada como departamento el primero de julio de 1965, y el Cesar en diciembre de 1967. Quienes nacieron antes de esas fechas fueron magdalenenses por nacimiento y guajiros o cesarenses por adopción. Sin embargo, su identidad vallenata permaneció intacta, sostenida por la tradición oral, la música de acordeón y los lazos culturales heredados.

Temas tratados
  • Cesar
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  • Sur de La Guajira
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  • vallenato

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