Muchas veces debemos llegar al fondo para entender que nos toca actuar y combatir la procrastinación; ser propositivos, actuar, ser un poco más**,** para convertirnos en seres extraordinarios.
Dar fe de que la unión no es un proceso fortuito en medio de la tristeza generada por tragedias, por el dolor de la muerte. Al contrario.
Cuando nos toca la tragedia, nos acongoja el alma y justo en ese momento entendemos que no somos inmunes, que la tragedia no solo afecta a otro, a todos menos a mí; pero cuando pasa, entonces allí creemos que es injusto.
Muchas veces actuamos mal sin necesidad; somos altivos, nos creemos inmunes y la prepotencia consume la humildad de nuestra esencia, considerándonos más importantes que otros; pero cuando la naturaleza nos quiere hacer ver como somos: vulnerables y casi de cristal, simplemente tiembla y allí comienza todo.





