COLUMNA

Cuando la tragedia también sirve de tribuna

Porque una tragedia nacional merece preguntas mucho más incómodas: ¿reaccionó oportunamente el Gobierno?, ¿aceptó la cooperación necesaria?, ¿coordinó bien las instituciones?, ¿hubo decisiones equivocadas?

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Ana Bejarano Ricaurte escribió sobre una Colombia estremecida por la tragedia y solidaria frente a los escombros. Hasta ahí, su columna conmueve y convence. El problema aparece cuando, entre rescatistas, médicos, comerciantes, periodistas y ciudadanos anónimos, la catástrofe termina sirviendo también de plataforma para que una columnista desnude su activismo político de contrario.

Bejarano describe con admiración a la gobernadora del Chocó, del partido Pacto Histórico, Nubia Carolina Córdoba, cuya labor califica de “seria, eficaz y digna”. Nada reprochable hay en reconocer una buena gestión. Pero precisamente por eso sorprende el cambio de registro cuando aparece el presidente De la Espriella: desaparece la ponderación y entra la proterva caricatura.

Y Bejarano no estaba sola en la función.

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