El corolario de la más reciente elección presidencial en Colombia hay que buscarlo en la cuarta Feria del Libro “Felva” realizada en Valledupar con los auspicios del periódico EL PILÓN, donde expuso la internacionalista María Teresa Aya, desde la visión de tres potencias mundiales que quieren resurgir como imperios, lo que impacta en el hemisferio occidental, término empleado por el presidente Trump para referirse a las Américas bajo el paraguas de la doctrina Monroe, sintetizada en la frase «América para los americanos». Esto es, cualquier intervención en los asuntos políticos del continente por parte de potencias extranjeras es un acto potencialmente hostil contra los Estados Unidos.
Y justo violando la soberanía de Venezuela, Washington rescata la vieja doctrina Monroe, que durante el siglo XIX marcó una era de intervencionismo en América Latina dirigido contra gobiernos de izquierda, pero ahora con tintes trumpistas y predominio electoral en Argentina, Bolivia, El Salvador, Ecuador, Honduras, Paraguay, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Guyana, Chile y por supuesto Colombia, considerado el patio trasero latinoamericano con gobiernos de derecha y supremacía estadounidense.
El lema ¡Firme por la Patria!, para los analistas, construyó una figura que no necesariamente representó a las personas en este país, sino una imagen aspiracional de poder, autoridad y reconocimiento, estrategia de marketing político que manipuló tu voto y conectó emocionalmente. La fe se convirtió en un lenguaje de manifestación cultural, la riqueza proyectó éxito, la patria pertenencia, la religión valores y el blindaje liderazgo bajo amenaza.
