¿Cómo tratamos a aquellos que no nos agradan? ¿Cómo actuamos en medio de una crisis? ¿Cómo respondemos ante una ofensa o traición? ¿Qué hacemos después de un mal día? Responder estas preguntas, permiten conocernos y ver realmente de qué estamos hechos, si somos pura rabia y enojo, si estamos llenos de miedo y ansiedad, o si logramos controlarnos, gracias a la calma y la reflexión.
Existen personas que después de atravesar una gran dificultad, primero toman decisiones llenos de ira, licor o temor, para luego reflexionar, sobre la dificultad que atravesaron y las consecuencias de cómo la afrontaron. Si queremos conocer a una persona, la adversidad es el mejor terreno, ya que en medio de ella, lo escondido sale, lo inconsciente aflora y todo lo dormido despierta.
En ocasiones nos sorprende, cómo una persona de la noche a la mañana sufre un infarto, una depresión o se vuelve agresiva, y la respuesta está, en los cambios que da la vida; quien no se prepara para el cambio, se está preparando para fracasar. Todos somos buenos capitanes en un mar calmado, pero en medio de la tormenta y la noche oscura, con tiburones al acecho, es que se conoce quién tiene el verdadero control del barco.





