Estados Unidos ha arreciado su intervencionismo en el mundo usando la fuerza militar, lo que antes se hacía desde el lobby de la diplomacia, y Colombia está en la mira para ser tomada bajo esa estrategia al mejor estilo de lo que pasó en Panamá en su momento, Venezuela, Honduras, Argentina y luego irían por Brasil y Perú. Y para el caso de nuestro país, Abelardo es el candidato perfecto para este plan y paso a explicarlo.
En los últimos meses sucedieron unos hechos que precisamente por su importancia estratégica se diluyeron entre las noticias que tienen a los medios ocupados hablando de las nalgas postizas de un candidato y otros repitiendo hasta el cansancio lo del robo de la UNGRD; es decir, el debate está por un lado atacando al candidato de la ultraderecha (Abelardo) por su profesión y su pasado oscuro y el otro bando haciendo el mayor esfuerzo por convencer al electorado de que Cepeda es el candidato de las Farc, cuando el verdadero peligro no está en si un abogado mafioso corona la presidencia o si un candidato proguerrilla también lo hace.
Y los hechos que les menciono ocurrieron en el siguiente orden: en noviembre de 2025, el candidato Salvador Nasralla era el favorito para ganar las elecciones en Honduras, y luego de una abierta intervención bajo amenaza de Trump, resultó ganador el actual presidente Nasry Asfura y sobre el cual está relacionado el segundo hecho mencionado, y es que a raíz de la publicación de unos audios donde conversa con el expresidente Juan Orlando Hernández, quien purgaba una condena en EE. UU. de más de 40 años por narcotráfico y con un hermano preso por el mismo caso, resultó favorecido por un indulto del presidente Trump.





