COLUMNA

¿Salud o mercado?

El dia 21 de noviembre Italia se despertó con una noticia tan insólita como delicada: la detención de 12 pediatras y 6 representantes de la industria de alimentos para la infancia. La acusación era gravísima: los pediatras, a cambio de regalos, viajes, participacion a congresos y otros beneficios, formulaban leche artificial a niños amamantados exclusivamente […]

canal de WhatsApp

El dia 21 de noviembre Italia se despertó con una noticia tan insólita como delicada: la detención de 12 pediatras y 6 representantes de la industria de alimentos para la infancia. La acusación era gravísima: los pediatras, a cambio de regalos, viajes, participacion a congresos y otros beneficios, formulaban leche artificial a niños amamantados exclusivamente con seno. La noticia apareció en la primera página de todos los medios y rápidamente se difundió por el mundo. Es la primera vez en la historia que se investiga a médicos pediatras por esta razón.
En realidad, esta ha sido una práctica rutinaria desde hace algunas décadas y sucede no solo con la leche artificial y otros alimentos para la infancia sino tambien con la prescripción de medicamentos, medios diagnósticos, análisis de laboratorio, aparatos sanitarios, prótesis, válvulas cardíacas, etc.
La presión de la industria de una parte y de la otra la condescendencia de los médicos y profesionales de la salud, han hecho que este sistema de “regalos” se haya convertido en la norma. Los beneficiarios viajan felices por el mundo, a congresos que son más de turismo que de aprendizaje, pagados por la industria farmacéutica. Reciben regalos que van desde estilógrafos hasta computadores de última generación. En cambio, los pacientes reciben tratamientos con medicinas que no necesitan y que con frecuencia tienen efectos colaterales que pueden ser graves.
En el caso de los niños italianos, estos fueron afectados porque pasaron de la leche materna, alimentación perfecta y gratuita, a una alimentación con leche artificial que los puso en alto riesgo de infecciones, malnutrición y otras patologías que se pueden manisfestar en la edad adulta.
Todo esto sucede porque el mercado, con su interés de ganancia, y su afán de “crecimiento económico”, ha prevalecido sobre el interés primario de nosotros los médicos que es el de promover y conservar la salud. Con gran tristeza me pregunto si muchos médicos no hemos olvidado el “Juramento de Hipócrates” que hacemos cuando recibimos el diploma y que en uno de sus puntos dice “Juro no hacer daño”.
Esto sucede en todo el mundo. Colombia no está exenta de esta práctica y el Cesar y Valledupar no son la excepción. Creo que las autoridades sanitarias deberían tomar medidas y reglamentar las relaciones entre el personal de salud y los laboratorios farmacéuticos, incluyendo la industria de alimentos para niños.
Los jueces italianos detuvieron a los pediatras por el daño a la salud de las mamás y sus niños, reconociendo que la alimentación artificial aumenta el riesgo de enfermedad en ambos. Un precedente importante porque en adelante ningún médico podrá recetar leche artificial sin una justificación médica basada en pruebas científicas.

Por Sofia Quintero Romero
*Medica, Master en Salud Pública, PhD. Salud Materno Infantil

TE PUEDE INTERESAR