Las calles son el activo público más visible y utilizado de una ciudad, pero en Valledupar parece haberse convertido en tierra de nadie. Mientras la ciudadanía celebra con razón la inversión que hoy adelantan la Alcaldía y la Gobernación a través de proyectos de pavimento urbano, un asomo de improvisación amenaza con borrar estos esfuerzos.
Es una realidad técnica que he denunciado de manera reiterada. En dos ocasiones puntuales, a través de la red X, primero el 11 de enero de 2023 y el 17 de junio de 2025, alerté sobre la desatención institucional frente a intervenciones que están dañando nuestra malla vial sin que nadie parezca tener el control.
El escenario es casi siempre el mismo: empresas de servicios públicos y de comunicaciones llegan a una vía en buen estado, rompen el pavimento para sus fines técnicos y, al terminar, entregan reparcheos con rellenos y compactaciones tan deficientes que su pronto deterioro es la única garantía que ofrecen.





