COLUMNA

¿Qué puede pasar en el Cesar el 31 de mayo?

El próximo 31 de mayo podría marcar un punto de inflexión político en el Cesar, donde las transformaciones sociales, el desgaste de los clanes tradicionales y el crecimiento electoral de la izquierda abren un nuevo escenario rumbo a la Presidencia de Colombia.

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De acuerdo con el calendario electoral emanado de la Registraduría Nacional del Estado Civil, el próximo 31 de mayo se realizará en Colombia la jornada para elegir presidente y vicepresidente de la República para el periodo constitucional de los próximos cuatro años.

La pregunta del millón es: ¿cuál de las trece parejas aspirantes logrará quedarse en la Casa de Nariño o, por lo menos, cuáles pasarán a una eventual segunda vuelta?

Es bien conocido que una cosa es el comportamiento electoral del país y otra muy distinta el de cada ente territorial, y en este caso el del departamento del Cesar, que históricamente ha sido manejado por estructuras políticas regionales y locales a las que, de un tiempo para acá, se les denomina popularmente “clanes”.

Nuestro departamento ha tenido durante su corta vida una hegemonía del poder concentrada en unas pocas familias, a las que no es necesario seguir dándoles propaganda en esta columna. Las ideologías partidistas en esta región han brillado por su ausencia.

En la historia reciente, familias poderosas económicamente se han repartido la torta del poder político y administrativo. Inclusive, los clanes del norte del departamento les han entregado algunas migajas a grupos, familias y personajes del sur y del centro del Cesar, lo cual ha sido visto por la ciudadanía como un simple contentillo.

Todo lo dicho hasta aquí fue corroborado en las pasadas elecciones al Congreso, pero también en ellas se dio un campanazo de alerta y se mostró la punta del iceberg de un cambio inminente en buena parte de la voluntad electoral ciudadana.

En las elecciones presidenciales anteriores, la izquierda representada en Gustavo Petro logró en el Cesar más de 190.000 votos en primera vuelta y más de 250.000 en segunda vuelta, imponiéndose en ambos casos a las demás corrientes políticas.

En gracia de discusión, podría decirse que los electores querían saber cómo gobernaría alguien que llevaba toda una vida haciendo oposición y cuyo plan de gobierno estaba basado en reivindicaciones sociales.

En un territorio con tanta pobreza y desigualdad como el nuestro, lo mínimo que se esperaba de un gobierno social eran cambios concretos en temas como los derechos laborales, la tierra para quien la trabaja, educación superior para los más pobres y mejor atención a los adultos mayores en condición de pobreza extrema, por mencionar algunos ejemplos.

Este gobierno ha sido inclemente con la principal fuente de empleo de los cesarenses, que es la minería extractiva. Sin embargo, al parecer, los ciudadanos de esta región, al poner en la balanza los avances sociales frente a los desaciertos del gobierno, les dan mayor peso a los primeros.

Ello hace presagiar que el próximo 31 de mayo la izquierda dará un golpe contundente en el Cesar y podría superar el 50 % de los votos, permitiendo que la pareja conformada por Iván Cepeda Castro y Aida Marina Quilcué se catapulte en el camino hacia la Presidencia y Vicepresidencia de Colombia, con serias posibilidades de ganar en primera vuelta.

Colofón: El pasado 13 de mayo se cumplieron 17 años desde que uno de los más grandes compositores en la historia del vallenato partiera a la eternidad: Rafael Calixto Escalona Martínez. En esta fecha se realizó un acto solemne y conmemorativo en el cementerio Jardines del Eccehomo, organizado por la Fundación que lleva su nombre. Este evento sirvió como preámbulo de la conmemoración del centenario de Escalona el próximo 26 de mayo, ocasión en la cual el país vallenato ratificará que Rafa Escalona fue y seguirá siendo, por mucho tiempo, una de las figuras más importantes en la historia de nuestra música.

Por: Jorge Nain Ruiz Ditta

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