Si bien esta noticia circuló hace varios días, su gravedad no ha disminuido. Se trata del plan siniestro que tiene la ultraderecha colombiana para impedir la continuidad del progresismo en la Casa de Nariño, desinformando y optando por cualquier forma de lucha, incluido el asesinato de Cepeda ya que le han fallado los planes con Petro a quien, parece, algo lo protege, es un hombre providencial. La llamada Operación Júpiter tiene nombre militar, es una estrategia de guerra sin cuartel, es de esos nombres típicos que les dan a las operaciones de guerra.
Recuerdo que, iniciando la década del setenta, gobierno de Misael Pastrana, los EE. UU., para acompañar el programa Alianza para el Progreso, diseñaron unas estrategias para calibrar y/o sofocar el comportamiento de los universitarios latinoamericanos. En Colombia tuvimos el Plan Simpático, en Perú creo que se llamó operación Colonia, en otros lugares operación Nebraska o Camelot, etc. Aquí, este espionaje fue develado en la Universidad del Valle, donde Moris Ackerman y Camilo González Posso, hoy exministro de Estado y participante en muchos procesos de paz, fueron los precursores de esta rebeldía; de allí pasó a la U. Tecnológica de Pereira donde yo estudiaba. Estas fueron las dos primeras universidades en hacer la denuncia ante el mundo universitario.
Yo, como presidente del Consejo Estudiantil Universitario, fui a Medellín donde informé en asambleas a los estudiantes de las universidades de Antioquia, Nacional y Autónoma Latinoamericana. Después en la U. Nacional de Bogotá asistí al “Séptimo Encuentro Nacional de Universidades” donde se debatió esta problemática. Allí conocí a Amílcar Acosta cuando aún fungía como izquierdista y había alcanzado una curul en el Concejo de Medellín por el robledista MOIR.
Toda la universidad pública se paralizó durante seis meses hasta que fueron expulsados todos los gringos y europeos que, como espías, cumplían funciones de docencia. Muchos compañeros cayeron presos, el estado de sitio operaba; a la U. de Antioquia llegaron los esbirros preguntando por mí, pero ya estaba de regreso en un avión a Pereira. Los compañeros que fueron a Barranquilla sí fueron apresados y estuvieron seis meses en la cárcel por órdenes de quien se decía ganó un proceso electoral mediante un fraude que dio origen al M-19. La Operación Júpiter hace parte de ese tipo de esquemas para desinformar, reconquistar el poder y reprimir.
¿Qué es Júpiter? Es uno de nuestros planetas, el más grande y el más antiguo; es un ente sin vida, alrededor del cual está el cinturón de asteroides, un cementerio de partículas que lo circunda en el espacio que lo separa de Marte. Los planificadores de esta operación, también son gentes anti vida, capaces de exterminar el planeta Tierra con tal de defender sus intereses así sea por su último cuarto de hora, por eso, quizás, optaron por este nombre asociado a la muerte.
El cerebro de esta operación es Jaime Bermúdez, exministro de Uribe, quien en 2002 diseñó las estrategias que le dieron la victoria a Uribe con las ayuditas que sabemos. Crear la incertidumbre, la indignación y el miedo son las metas del plan: “Aquí algo ha de suceder” es una de sus frases premonitorias. Y comenzó a suceder con el miedo: el paro en el oriente santandereano por el avalúo catastral donde muchos campesinos, que no tienen tierras porque se las arrebataron, sirvieron de esquiroles a sus nuevos dueños y quienes nunca pagan impuestos.
El miedo también lo infunden las Cortes: el fallo del Consejo de Estado secuestrando los ahorros de los trabajadores es de horror. Por fortuna, en el mundo digital nada es oculto, la Revista Raya en unión con “Señal Investigativa” de RTVC, dieron los detalles terroríficos y gracias a esto ya muchas vallas digitales han sido retiradas. El objetivo era sacar a votar con rabia a la gente igual como pasó con el plebiscito por el Sí o por el No por la paz que Santos construía con las FARC.
Luis: Napoleón de Armas P.
