¿Quién no asocia el inicio de la canción “Ausencia Sentimental” a la celebración del Festival Vallenato? Compuesta en 1986 por Rafael Manjarrez y popularizada por Silvio Brito, ganadora del certamen ese año como canción inédita, refleja el testimonio de la lucha interna entre la obligación y el deseo, entre el lugar donde uno se encuentra y el lugar al que pertenece su corazón.
Poesía pura, sin duda. Lo que el corazón grita y la palabra exhala y cuando las lágrimas se vierten como esperanza para mitigar la pena de la nostalgia que se lleva incrustada dentro. Ese es el vallenato que llega al alma, queridos lectores, el mismo que se escucha al compás del susurro del viento que mece los árboles bajo el inclemente calor del Valle, ya sea en la plaza o en algún patio, intentando sosegarlo con el sabor ameno de un trago cualquiera de licor en una parranda celebrada entre amigos.
Tal vez, desde ese año, casi todos los amantes del vallenato escuchan y ponen a sonar, tomando como preludio dicha canción, intercalándola, por supuesto, con otros considerados hits del momento. Pero, no nos llamemos a engaños, el vallenato clásico pisa aún fuerte cuando se habla del festival y se trata. Se reencauchan los viejos acordeoneros y cantantes de parrandas, se celebran y rinden homenajes a cantautores y músicos de antaño, los mismos que en pugna con el olvido que ocasionan los años intentan tararear e interpretar con orgullo sus propias canciones, las que reflejan las vivencias vividas y hasta algunas no vividas, valga la redundancia, como aquellos amores que no fueron en el tiempo y que se inmortalizaron por siempre en el recuerdo.





