En nuestras vidas, ¿los colombianos reflexionamos en lo que valemos?
¿De cómo vivir para ser mejores?
¿Tenemos una vida bondadosa y buena?
¿Somos conscientes de que la vida buena depende de la verdad y del orden?
¿Nuestra vida es impulsiva o busca un objetivo bueno y estable?
¿Somos conscientes de que nuestros impulsos erráticos deben ser reemplazados por una educación de la mente y del carácter?
¿Tenemos claro el concepto de virtud como la armonía entre el cuerpo y el alma, esto es, entre la razón y los deseos, entre el intelecto y los apetitos?
¿Comprendemos el concepto de justicia como la organización adecuada del Estado y el alma individual?
¿Que una mente justa es aquella en que la razón gobierna y frena los deseos para que prevalezca el bien común?
¿Que la sensibilidad moral no se adquiere solo con las leyes, sino cultivando el gusto por la verdad, la belleza y la justicia, desde la infancia?
¿Que la voluntad educada es más poderosa que la simple obediencia, porque resulta de la comprensión?
¿Los colombianos conocemos el bien como fuente de acción moral?
¿Entendemos el bien en su sentido más profundo, como transformación de la tentación en el bien para todos?
¿Entendemos que cuando el alma está en armonía, liberada del premio o del castigo, comprende que la complacencia final no es la satisfacción de deseos efímeros sino la realización del bien?
¿Que la vida vale conforme a la verdad y al bien?
¿Que vivir el bien es respetar la vida de cada uno y cooperar para alcanzar el bien común?
¿Sabremos que lo que realmente vale la pena es la realización de una vida justa, verdadera y armónica?
Si consiguiéramos aproximarnos a la idea del “bien”, y no del mal en que está sumido el pueblo colombiano, estaríamos en el camino de vivir plenamente “una buena vida“. Un buen ejercicio es mirarnos en este espejo de interrogantes.
Sócrates, Platón y Aristóteles conforman la triada de la filosofía clásica de la antigua Grecia y de la filosofía universal. Vivieron y enseñaron la ética y el arte de la “buena vida” y el bien.
Por: Rodrigo López Barros / rodrigolopezbarros@hotmail.com
