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“Nicolás Maestre fue nuestro segundo padre en la UIS”

Nicolás Esteban Maestre Martínez, quien por más de 4 décadas fue director del grupo de danzas ‘Macondo’ en la Universidad Industrial de Santander.

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Murió en Valledupar a sus 81 años el maestro cultor y compositor,  Rey vallenato, Nicolás Esteban Maestre Martínez, quien por más de 4 décadas fue director del grupo de danzas ‘Macondo’ en la Universidad Industrial de Santander.  

Lo conocí en Bucaramanga porque uno de mis hijos Marlon Andrés Cotes Rincones estudió Ingeniería Civil en dicha universidad y perteneció a los grupos de danza de “Colacho” Maestre. 

A través de mi hijo logré contacto con varios de sus estudiantes. Ana Rincón, dijo:“En el camino conocí personas maravillosas, construí una familia de hermanos que la danza me regaló, y gracias a la confianza depositada en mí, pude también formar a otros. Hoy intento recordarlo y elegir solo un momento es casi imposible, porque fueron tantas las vivencias que marcaron el alma. Maestro, gracias por ayudarme a encontrar mi lugar en la danza y por dejar una huella imborrable en mi vida”.

Mónica Marcela Amara dijo: “Podría quedarme horas hablando de cada recuerdo, de cada enseñanza, de cada risa, pero si tuviera que resumirlo en una sola frase, diría que fue un Maestro en todo el sentido de la palabra. Un hombre que amaba profundamente lo que hacía”.

“Porque quienes estuvimos ahí no solo fuimos bailadores, fuimos sus hijos, una familia que lo amó y que tuvo el privilegio de compartir con él los años más felices de su vida”.

“En cada generación dejó huella, una huella imborrable que hoy duele más que nunca, porque no solo se fue un Maestro, se fue un padre, un guía, un amigo”.

Nadia Alejandra Lima dijo: “Hoy despedimos a un verdadero maestro que dejó una huella imborrable en nuestras vidas. Más que un formador en la danza, fue un guía, un ejemplo y, para muchos de nosotros, una figura cercana, casi como un segundo padre”.

“Tuve el privilegio de ser parte del grupo de danza ‘MACONDO’. Nos enseñó disciplina, respeto, amor por nuestras raíces y, sobre todo, a ser mejores personas. En cada ensayo, en cada presentación, transmitía no solo conocimiento, sino también una profunda pasión por la cultura y las tradiciones que representaba con orgullo”.

“Fue un gran exponente de la cultura, un hombre sabio que dedicó su vida a preservar y difundir el valor de la danza como expresión de identidad. Gracias a él, muchos aprendimos a querer nuestras tradiciones y a comprender la importancia de mantenerlas vivas. Gracias, maestro ‘Colacho’, por todo lo que nos diste. Tu memoria seguirá danzando con nosotros por siempre”.

Marlon Andrés Cotes Rincones dijo;Mi historia en Macondo comenzó el día que un amigo, que ya hacía parte del grupo, me preguntó en medio del almuerzo, ¿“Conoces a alguien que quiera bailar en Macondo?”, le contesté: “Claro que sí, yo”. Ese mismo día fui a una audición y como sabia bailar vallenato, me resulto fácil seguir los ritmos que nos indicaba”. 

“Desde ese momento, Macondo se convirtió en mi familia en Bucaramanga, era ese lugar seguro rodeado de acentos y costumbres que me hacían sentir cerca de mi casa. La sabiduría que transmitía al explicar la historia de cada danza, de cada coreografía, de los vestuarios, es algo que aún recuerdo con la nostalgia de los tiempos idos”.

“Se volvió costumbre decirles a mis compañeros: “No puedo ir, tengo ensayo”, esa pequeña frase resumía lo importante que era Macondo para mí, primero era el ensayo, mis amigos macondianos, cumplirle al maestro. Eso me volvió disciplinado y responsable”.

“Siempre recordare al maestro Nicolás Maestre por su gran sonrisa, su alegría contagiosa, sus imprudencias, su carcajada característica, su amor a la Pachamama y como la persona que nos abrió la puerta y confió en que nosotros podríamos aportar nuestro granito de arena para preservar las tradiciones de nuestro bello país. Hasta luego maestro”, concluyó. Hasta la próxima semana. tichiro@hotmail.com  

Por Aquilino Cotes Zuleta 

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